Que loco amanecer, mordiendo tu sonrisa. Amarte hasta caer, perdido en tus caricias. Que bello atardecer, sudando entre las sabanas. Volverte a recorrer, jugando con malicia. Embrujados, encendidos, indecentes, escondidos. Mis manos como garras se han prendido de tu piel. Prisioneras de la luna, reinventando la locura, entre gritos y dulzura, TU Y YO. Los momentos sin medida, devorándonos la vida. Enredados noche y día, TU Y YO. Que mágico es dormir al borde de tu cuerpo, saber que estás ahí dibujandome los sueños. Y al despertar, rendido a tu belleza. Llorar hasta reír, burlando la tristeza. Dame la sed que el agua no apaga, dame la sal que el mar se robó. Bebe de mi boca desesperada, déjame bañarte con mi sudor. Dame la furia de tu mirada, dame el veneno de tu pasión. Deja tu perfume sobre mi almohada, para respirar de tu olor.